Emisiones de metano de la ganadería podrían ser mayores, señala estudio

Otro aporte importante de CIPAV es señalar cómo llevar los Silvopastoriles al trópico alto comenzando por el tilo.

Aunque a inclusión de arbustos y árboles en los sistemas ganaderos del trópico alto es más lenta, esta tiene múltiples beneficios ambientales y productivos. Asó lo señala CIPAV en su sección de Ganadería y ambiente de Carta Fedegán (No 110)

Entre los principales beneficios que observa CIPAV se destaca que ayuda a contrarrestar los efectos negativos de las heladas y las sequías; disminuye el ataque de las plagas que afectan el desarrollo de las gramíneas; ayuda a bajar los costos de producción; reduce la incidencia de enfermedades metabólicas relacionadas con el alto consumo de alimentos concentrados, y mejora el desempeño reproductivo de los animales.

El tilo o sauco Sambucus sp. sobresale entre los forrajes de montaña por su resistencia a las heladas, su rápido rebrote, luego de los descensos fuertes de temperatura, y la acelerada recuperación después del corte.

Estas características lo convierten en un forraje de alto valor, disponible en periodos de escasez.

Además, los setos o barreras de tilo son útiles para contrarrestar los efectos del viento y promover el control biológico de las plagas que afectan al pasto kikuyo Pennisetum clandestinum Hochst ex Chiov.

La taxonomía del género Sambucus es bastante compleja. El género está constituido por no menos de 75 especies.

En Colombia, esta planta no se encuentra en estado silvestre sino asociada a jardines, huertos y sistemas ganaderos.

Aunque el tilo y el sauco se adaptan a suelos poco fértiles, se desarrollan mejor en suelos profundos, francos y limosos, con pH neutro a ligeramente alcalino o ligeramente ácido, y requiere de buena humedad.

Cómo es el tilo

Es un arbusto o árbol de tres a seis metros de altura, que en condiciones excepcionales puede alcanzar un porte de 12 metros.

El tronco suele ser torcido, con copa irregular y de un color verde claro característico en los árboles jóvenes.

Aunque sus tallos son tiernos y poco resistentes porque tienen una médula esponjosa, los árboles viejos se endurecen tanto que proveen una madera fuerte, que es apreciada para construcciones rurales en Perú.

Las hojas, de cuatro a 16 centímetros de largo y de tres a siete centímetros de ancho, son compuestas e imparipinnadas (con un foliolo al final), con siete a nueve foliolos oblongos y puntiagudos y bordes aserrados.

Las flores están dispuestas en corimbos (tipo de flor compuesta abierta o en racimo) vistosos, de color blanco, un poco fragantes; contienen metabolitos como terpenos y resinas.

Los frutos son bayas (tipo más común de fruto carnoso simple), jugosas, esféricas, de color vino tinto al madurar, de cinco a seis milímetros de diámetro y con cinco semillas.

Sistemas ganaderos

El rápido crecimiento, la fácil propagación y el rebrote acelerado después de las heladas hacen que el tilo sea una especie muy versátil en las fincas ganaderas.

Las prácticas de ensilaje de forrajes permiten aprovechar los excedentes de producción durante los periodos lluviosos para mejorar la nutrición del ganado en el verano.

La inclusión de forrajes arbóreos y arbustivos, con altos contenidos de proteína y minerales, mejora la asimilación de nutrientes por parte de los bovinos, gracias al suministro de nitrógeno amoniacal, péptidos y aminoácidos para los microorganismos ruminales (Preston & Leng 1990).

Una investigación de Corpoica (Chamorro, et al 2008) mostró resultados interesantes en el ensilaje mixto de avena con forrajes de Sambucus peruviana y Acacia decurrens. Los valores promedio registrados en este estudio fueron: materia seca 18%, pH 3,84, N-NH3 5,5%, ácido acético 1,55% y ácido láctico 0,34%.

Aunque el pasto kikuyo (Pennisetum clandestinum Hoechst Ex Chiov) es la gramínea más utilizada en los sistemas especializados de producción de leche en las montañas colombianas, esta especie tiene limitaciones nutricionales que afectan tanto la producción como la calidad de la leche.

Los análisis del contenido de nutrientes del tilo sugieren que esta especie es un complemento adecuado para las dietas de las vacas lecheras.

El contenido promedio de proteína cruda del tilo (23%-25%) es igual o superior al registrado en el kikuyo en varias regiones del país (Correa, et al. 2008).

El equilibrio entre el consumo de materia seca y el mantenimiento de las condiciones ruminales está relacionado estrechamente con los contenidos de Fibra Detergente Neutra (FDN) y Fibra Detergente Ácida (FDA) de los recursos alimenticios.

Fuente: El tilo: puerta de entrada a los silvopastoriles en el trópico alto. CIPAV. Autores: Zoraida Calle Díaz, Juan Fernando Naranjo y Enrique Murgueitio R.


Fuente: contextoganadero

 

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