Conozca el pasto Uribe

Es una variedad de forraje resistente a la sequía, la quema y al pisoteo. Crece bien en suelos pobres y con pH de ácido a neutro, en precipitaciones entre 700 y 3.000 mm y registra una proteína cruda entre 4 y el 8%.

El pasto Uribe se usa en pastoreo para ganadería de lechería, en el municipio de Buena vista en Córdoba. También se utiliza en otros climas cálidos como en el municipio de Chaparral Tolima.

Su nombre científico es Hyparrhenia rufa y en el lenguaje común se le conoce como jaragua, Uribe y Puntero.

Según Hernando Buritica Martínez, en un estudio de la Universidad Nacional de Colombia, el pasto Uribe o Puntero se utiliza preferencialmente para el pastoreo con un Mínimo de manejo constituido por limpieza de malezas con machete, quemas y resiembras. (Lea: Ensayo de fertilización del pasto puntero (Hyparrhenia rufa) en Chaparral, Tolima)

Las hojas son largas y delgadas, los tallos florales igualmente son largos con alturas de 40 a 50 cm y la inflorescencia es una panícula abierta.

De acuerdo con tropical forages.Info, el pasto Uribe crece desde el nivel del mar hasta los 2.000 m.s.n.m., pero se adapta mejor en climas cálidos. (Lea: Criterios para elegir la especie adecuada de pasto)

Según este portal especializado, dicho pasto se semilla con facilidad para lo cual es necesario acudir al voleo a razón de 5 kilogramos por hectárea. Es usual que se utilice en combinación con cultivos de maíz en áreas de laderas.

Es una especie rústica, pero cuando está establecida responde a la fertilización. Su utilización se inicia después de los siete meses de establecido, no soporta sobre pastoreos y cuando eso sucede pierde calidad.

Crece bien en suelos pobres y con pH de ácido a neutro, precipitaciones entre 700 y 3.000 mm y en topografía desde plana hasta pendiente fuertes. (Lea: Hyparrhenia rufa)

La producción puede alcanzar 15 toneladas de materia seca por hectárea al año, su digestibilidad está comprobada entre 50 y 60 % y posee proteína cruda de 4 al 8 %.
Según Bernal Javier, Pastos y Forrajes (1998), deben descansar en época de invierno de 35 a 42 días y en verano de 60 a 90 días.


Fuente: contextoganadero

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